En este mundo nadie está obligado a dar, pero te conviene hacerlo. Participar o proporcionar un poco de ayuda económica no te hará más pobre o infeliz, y también le hará a tu amigo menos pesada la carga, aunque sea una vez. Si lo haces, él pensará que sacó tu lado bondadoso y evitará que piense que eres un tacaño. No es porque lo seas, sino porque él lo creerá.
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